Clases de programación, los chistes malos son gratis
Hoy he dado una clase de PHP. Es una clase particular a un amigo-colega que hasta ahora se había manejado con sitios hechos en Flash, pero que tiene inquietudes y además ya le van pidiendo proyectos más complejos. Hacía años que no daba clases, y no es que ahora me vaya a dedicar a ello, pero en cierto modo tenía ganas de parlotear un rato sobre programación sin necesidad de que hubiera un proyecto por en medio.
Es una clase a la semana, de hora y media, sin guión ni temario, limitándome a explicar el proceso que más o menos sigo en cada proyecto, sopesando por donde puede flojear, y avisando que en el lote se incluyen manías personales y filias y fobias varias, como la elección de un determinado editor de textos o por qué uno debería crearse un mini-framework. La realidad es que ha sido bastante entretenido, y salvo algunos conceptos básicos sobre orientación a objetos, en general el nivel es mejor de lo que esperaba, más de trabajar sobre los fundamentos que explicar cosas nuevas.
La idea es complementar un curso que viene siguiendo en la Universidad de Alicante. Un curso de verdad, con profesor, alumnos, temario, ejemplos, explicaciones y ejercicios prácticos. Me ha enseñado el abultado temario, en varios archivadores, con letra gorda y colorines. Me ha parecido muy completo, y habla de todo, desde la programación en PHP y teoría de bases de datos hasta la implementación en el cliente con hojas de estilo y lenguajes de navegador.
Me comenta que le cuesta asentar toda esta información, que quizás se echa en falta más ejemplos prácticos, o llevar a cabo algún desarrollo. Le digo que no se preocupe, que el curso da una visión general, y que será trabajando en cada proyecto donde se dará cuenta de para qué servía esto y aquello. Y que entonces los problemas serán otros, muchos relativos a como organizar la estructura de la aplicación para que no se vaya de madre, y otros más sutiles y desesperantes, como resolver por qué demonios se descuadra el diseño en tal navegador.
Pero lo que más me ha llamado la atención es la cantidad de herramientas de las que se rodea uno cuando empieza, como suites que te instalan el LAMP de un plumazo y te instauran una especie de controlador en la consola del DOS, entornos específicos para PHP, exóticas y coloridas opciones de resaltados de sintaxis, modos de autocompletado de código algo alocados, etc. Quizás esté equivocado, pero creo más conveniente herramientas lo más sencillas posibles, y a ser posible editar manualmente los archivos de configuración. De algún modo dan más sensación de control y te obliga a pensar qué estás haciendo, además de forzar a cometer tus propios errores en lugar de depender de las limitaciones de un entorno de desarrollo.
En fin, después de todo parece que ha sobrevivido a mis extravagancias. La semana que viene más.




