Media hora
Estaba yo el otro día dándole a la tecla cuando empecé a oir sonidos de sirenas de ambulancias y policía. En Jávea es habitual que por estas fechas hayan más accidentes, desmayos y sofocos varios, pero el cacao que se había montado aquel día parecía algo gordo. Miré por la ventana, pero no acerté a ver ninguna ambulancia, explosión nuclear o al menos un pequeño incendio.
Así que haciendo propósito de una gran preocupación y conciencia cívica, ignoré completamente el tema y seguí aporreando el teclado, a ver si avanzaba un poco con los proyectos de verano que llevo en marcha.
Al cabo de un rato vino mi mujer. Me dijo que había salido de compras y había estado cerca del meollo. Los hechos parecían ser que un hombre estaba en un bar y, por motivos que se me escapan, había empezado a desangrarse. Me contó que la policía estaba por allí organizando el tráfico en espera de la ambulancia, bastante nerviosos por cierto.
Hoy se me ha aclarado el tema leyendo esta notícia y se me han puesto los pelos de punta. No es que la ambulancia del SAMU tardara mucho en llegar, es que directamente no llegó.
La versión que cuenta el Levante es que la ambulancia recibió otro aviso sobre la marcha -un bañista infartado- y cambió la prioridad de su asistencia. Mientras tanto, sí que había acudido otra ambulancia de Amigos Europeos -un servicio privado de ambulancias-, que no se decidían a trasladar al enfermo debido a su gravedad, no contaban con un médico, y por lo visto la idea era esperar a la ambulancia del SAMU.
Finalmente cuentan que trasladaron a este hombre a un centro de salud, pero la espera había sido de media hora, y no pudieron hacer mucho para salvar su vida.
Ejem, ¿no podían haber comunicado el cambio de decisión a través de la radio de la ambulancia? ¿Nadie tenía teléfono móvil? ¿Ni un triste SMS? Desconozco los detalles del asunto, pero me parece que, como suele ocurrir en estos casos, el tema se olvidará y no se darán muchas más explicaciones.
