Un año sin bloguear, consejos para llevar tu blog a la ruina
Estaba mirando fechas y Wow! el pasado viernes hizo un año exacto sin publicar ni un solo post. No creáis que es fácil, me ha costado sudor y esfuerzos mantenerme callado, pero actuando con firmeza y decisión he conseguido tener el blog más parado que los ojos de Espinete.
Para celebrarlo, aparte de abrir botellas de champán y atiborrarme de canapés, me he dicho -me tengo algo de confianza- que no estaría de más escribir un post elegante y sofisticado que rompa de una maldita vez esta racha de inactividad bloguera.
Y qué mejor tema puedo elegir que dar consejos a ese gran colectivo de bloggers desesperados por deshacerse de su blog y llevar una vida alternativa donde puedan preocuparse de otros menesteres tanto o más intrascendentes.
Así que, estimados blogueros y despistados que aún están suscritos a mi feed (a los que no sepan lo que es un feed ya los insultaré en persona), estas son a mi sobrevalorado juicio las claves para desprestigiar tu propio blog y conseguir que toque fondo con un ruidoso “clonk”:
- Nunca actualices tu blog, o escribe un único post diciendo que vas a hacer esto o aquello, prometiendo a tu inexistente audiencia que será el blog definitivo sobre una determinada materia concreta. A veces, con el post automático de prueba que aparece al abrir el blog debería ser suficiente.
- Ni se te ocurra enlazar a nadie. Sólo incluye links internos, y en el blogroll enlaza a… tus posts preferidos, por ejemplo. La endogamia es la verdadera religión, y la circunferencia de tu ombligo rige el destino de la humanidad.
- No cites tus fuentes, al fin y al cabo los otros blogs son la competencia, el más odiado enemigo a quien hay que negar en todo momento colaboración y reconocimiento. Es preferible atribuirse el origen de la noticia y acusar de plagio a la mínima queja.
- Elimina los comentarios que pongan en duda tu opinión. Si decides conservarlos, acúsalos directamente de trolls, hoygans o spammers, y si persisten en su actitud déjate de argumentos y pasa al modo insultos.
- No cambies el diseño por defecto, o copia descaradamente el diseño de algún blog conocido. Antes de que te acusen de plagio puedes escribir que te están copiando el diseño, que hay que ver cómo abusan los grandes de los blogs pequeños, David contra Goliath, etc.
- Pon publicidad por todas partes. En ocasiones se dará el caso de que el contenido publicitario será mucho más interesante que lo que escribes. Pero que esta circunstancia no te desanime. Haz click en tus propios anuncios, al cabo de unos meses te dará para unas cervezas.
- Escribe sobre lo que no tienes ni idea. Eso sí, manteniendo continuamente un tono de experto en la materia, aderezado a ser posible con toques de soberbia y altivez. Ya sabes qué hacer con los comentarios que pongan en duda tus infalibles puntos de vista.
- Y por último, si eres demasiado vago para tener un blog, ábrete una cuenta de twitter. Es como tener un blog pero con la imposibilidad de publicar ladrillazos como el que te estoy contando ahora.

