12/08/2005 a las 12:42 horas | En
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Subía apoyándose en el borde de la roca, cuando oyó el cascabeleo. El colmillo se le hundió en la carne. Instantáneamente retiró la mano derecha; se volvió y vio la serpiente, enroscada, amenazadora. No era muy grande. Llevándose la mano a los labios, succionó con fuerza la base del dedo índice, donde asomaba una gota roja.No perder tiempo en matar a la serpiente, recordó.Se dejó caer, succionándose el dedo. Vio el martillo al pie de la roca, y pensó si lo dejaría allí. Pero aquello se parecía al pánico. Lo recogió con la mano izquierda y avanzó por el áspero sendero.
Así empieza La Tierra permanece, de George R. Stewart.
25/06/2005 a las 10:54 horas | En
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Del mismo modo que el grillo no puede comprender el mecanismo del ordenador, porque le falta complejidad neuronal y capacidad intelectual, los seres humanos tampoco pueden resolver la mayoría de los problemas siderales, ni comprender la razón de su propia existencia. Los seres humanos somos algo así como los grillos del universo, careciendo del desarrollo cerebral adecuado para entender los misterios divinos y humanos que nos rodean.
José M. R. Delgado, Mi cerebro y yo.
14/06/2005 a las 14:57 horas | En
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Y la gente que cree en Dios piensa que Dios ha puesto seres humanos en la Tierra porque piensa que los seres humanos son el mejor animal, pero los seres humanos sólo son un animal y evolucionarán hasta ser otro animal, y ese animal será más listo y meterá a los seres humanos en un zoo, como ponemos a los chimpancés y a los gorilas en el zoo. O los seres humanos cogerán todos una enfermedad y se extinguirán o producirán demasiada contaminación y se matarán a ellos mismos, y entonces sólo habrá insectos en el mundo y ellos serán el mejor animal.
Christopher Boone en El curioso incidente del perro a medianoche.